EXTRACTO RELACIONADO A LA BATALLA DE LA TABLADA DE TOLOMOSA DEL 15 DE ABRIL DE 1817
UN APORTE A LA HISTORIA REFERENTE A EL ANIVERSARIO DE TARIJA DEL LIBRO: “BOSQUEJO HISTORIA DE BOLIVIA DESDE SUS TIEMPOS PRIMITIVOS”
AUTORES: LUIS CRESPO, MANUEL ORDOÑEZ.
AÑO: 1912
TOLOMOSA Y OTROS COMBATES.
Después de la triunfante expedición de San Martin, la Argentina mandó otra fuerza al Alto Perú, compuesta de 500 jinetes y dos piezas de artillería, al mando del teniente coronel don Gregorio Araoz de La Madrid.
En Tolomoza, á dos leguas de la ciudad de Tarija, la vanguardia patriota, mandada por el capitán García batió con 50 hombres á un escuadrón de 100, comandado por Andrés Santa Cruz, el futuro presidente de Bolivia, que cayó prisionero con su tropa (4 de mayo).
Al día siguiente, La Madrid intimó rendición al jefe de la plaza don Tadeo Ramírez. Mientras tanto, se le incorporaron más de dos mil jinetes, comandados por los guerrilleros Uriondo, Méndez y Avilés. Ante estas nuevas fuerzas, Ramírez tuvo que rendirse, quedando prisioneros todos los jefes y oficiales.
La Madrid marchó en seguida rápidamente á Chuquisaca, y a tres leguas de esa ciudad, en el punto llamado TOTACOA, á las 4 de la tarde del 20 de mayo, tomó prisionero con todo su escuadrón y sin dar un tiro, al coronel realista Francisco López.
Al anochecer del mismo día, La Madrid prosiguió su camino á Chuquisaca, cuya guarnición se hallaba completamente desprevenida. En vez de tomarla esa misma noche, como se lo pedían todos sus oficiales, tuvo la presunción de dar él mismo la alarma, con dos cañonazos que hizo disparar á las cinco de la mañana. Después de intimar rendición, que fué rechazada, atacó la plaza desde la madrugada hasta las 11 del día, teniendo que retirarse con muchas pérdidas.
El brigadier O’ Relli que se hallaba en Puna, había marchado á Chuquisaca y salió luego en persecución de La Madrid con más de mil hombres.
El 14 de junio de 1817, La Madrid fué repentinamente acometido por la vanguardia realista en el pueblo de SOPACHUY, y falto ya de municiones, quedó completamente derrotado, dejando en el campo 300 muertos y 100 prisioneros.
Con esta acción terminaron las batallas campales en el Alto Perú; pero siguió la guerra de los montoneros produciéndose centenares de pequeños combates, que aún destruyendo en veces á algunos caudillos y á sus fuerzas, no conseguían nada, porque volvían á aparecer otros que los reemplazaban.
En los años de 1818 y 1819, puede decirse que casi todos los habitantes del Alto Perú eran combatientes y que por ello no es posible historiar los mil episodios de esta época de la guerra.



